Precursora del wifi, bluetooth y el GPS, sus verdaderas cualidades fueron eclipsadas por su belleza y como suele pasar en estos casos tuvo que esperar décadas para ser reconocida.
Hoy, vamos a recordar, homenajear y honrar a Hedy Lamarr la mujer más bella inteligente de su época.
Hedy Lamarr nace en 1914 en Viena en una familia judía de clase alta donde los estudios y su educación en casi todas las artes es primordial. Antes de cumplir los once años la niña dominaba el piano, la danza y hablaba cuatro idiomas y a los dieciséis empieza sus estudios en ingeniería, abandonándolos tres años más tarde al enamorarse perdidamente del teatro y el arte.
Su debut lo hace por la puerta grande aceptando en 1933 el papel de Eva en la película Éxtasis interpretando a una mujer casada con un hombre mayor que ella y enamorada de uno más joven. Recibida muy bien por los espectadores y la crítica, la película fue un escándalo en la época, desatando las protestas de los más puritanos e incluso estuvo prohibida por el Papa, pero no por el adulterio en sí, sino por el desnudo de Hedy, el primero en la historia del cine, y por la erótica escena donde por primera vez en una película no pornográfica se veía un orgasmo.
«Había jugado a tenerme prisionera. Yo jugué a escaparme. Él perdió».
Su papel en la película cautiva a millones de hombres y en concreto a Friedrich Mandl “Fritz” que obsesionado con la belleza de una jovencita Lamarr, solo tenía 19 años, “arregla” un matrimonio con los padres de la actriz pese a la negativa de ella.
Mandl era un millonario, dueño de una de las fábricas de municiones más grandes del mundo y pese a ser judío entre sus clientes y mejores amigos se encontraban Hitler y Mussolini. Este señor tan majo además era celoso, muy celoso, y extremadamente posesivo con su esposa.
De primeras trató de hacerse con absolutamente todas las copias que existieran de la película Éxtasis, prácticamente encierra a Hedy en su castillo de Salzburgo, no podía desnudarse o bañarse a no ser que él estuviera presente y estaba obligada a asistir, como la bonita esposa trofeo que era, a todas las cenas de negocios de su marido, eventos sociales y viajes con el único propósito de “no perderla de vista”. Sintiéndose claro está como una prisionera, como si de una película se tratara Lamarr idea un plan de fuga, con somníferos duerme a su doncella, se viste como ella y con las joyas cosidas por dentro del disfraz consigue huir en tren hacia París.
En el barco que la lleva a Nueva York, casualidades de la vida, conoce a Louis B. Mayer que no es otro que el presidente de la Metro Golden Meyer quien le asegura y promete una carrera plagada de éxitos si firma un contrato con él. Antes de llegar a destino el contrato está firmado y ella se convierte en Hedy Lamarr la mujer más bella del mundo que logró triunfar en Hollywood y rodar más de 30 películas.
«Cualquier chica puede ser glamurosa, solo tienes que estarse quieta y parecer estúpida».
Trabajaba a un ritmo frenético, rodaba de 3 a 4 películas al año, pero a Lamarr la vida social hollywoodense y las fiestas le resultaban tediosas. En su camerino tenía una mesa con herramientas con las que intentaba comprender el funcionamiento de diversos aparatos desmontándolos y volviéndolos a montar y gracias a sus estudios de ingeniería en sus ratos libres, entre rodaje y rodaje, inventa y diseña diversas ideas.
Cansada de los papales que le asignan solo como una cara bonita debido a “su belleza exótica” empieza a alejarse cada vez más del cine y a centrarse en sus inventos.
En sus reuniones con su gran amigo Howard Hughes en vez de hablar de cine y de los cotilleos de la época, hablan de ingeniería e inventos y le diseña un avión que era mucho más rápido que los que existían entonces uniendo las formas de un pez y un pájaro.
EL GRAN HALLAZGO
El gran descubrimiento de Hedy Lamarr lo realiza con su gran amigo el compositor y pianista George Antheil , juntos inventan la técnica de espectro ensanchado (ondas que pudieran viajar a muy largas distancias) inspirado en el mecanismo del piano, que cuando se toca cambia constantemente de frecuencia. Hedy patentó su tecnología, con el nombre de Sistema secreto de comunicaciones y entregó la patente a la armada de los Estados Unidos, pero lamentablemente no la tomaron en serio, alegaron que el invento era demasiado aparatoso y que no era una tecnología militar muy útil.
Os podéis imaginar lo que realmente pensaron, pues eso, que era improbable que una mujer, actriz y sin ser militar hubiera inventado una tecnología que les pudiera servir.
De hecho, el invento era una tecnología de vanguardia y hay quienes afirman que podría haber acortado la guerra un año o más, ¡ah!, y era tan «aparatoso» que tenía el tamaño de la esfera de un reloj.
No vieron el potencial hasta veinte años más tarde, cuando con las modificaciones oportunas, se utilizó en la Crisis de los misiles en Cuba (1962).
Ella lo inventó con un propósito diferente y pensando en la guerra pero los saltos de frecuencia diseñados por Lamarr y Antheil fueron la base para las tecnologías inalámbricas que utilizamos hoy, como el wifi o el bluetooth.
Además de inventar la primera versión del espectro ensanchado inventó entre otras cosas, una pastilla que al disolverse en agua se convertía en Coca-Cola para los soldados aliados, un sistema que permitió desarrollar un dron de vigilancia que se empleó en Vietnam, y por supuesto, si no se hubiera descubierto el espectro ensanchado de Lamarr y Antheil, probablemente hoy no tendríamos wifi.
El legado científico de Lamarr es un tesoro tanto para las tecnologías actuales como para las mujeres en la ciencia, demostrando que el progreso surge de la combinación del talento y la determinación y demuestra que la belleza y el talento artístico no está reñido con el desarrollo del pensamiento científico.
Hedy Lamarr no fue reconocida simplemente porque era mujer, no estaba en el ejército y, además, aunque suene mal, era extremadamente bella y era eso lo único que veían, eclipsando así su mente brillante. La precursora del wifi, el bluetooth y el GPS no fue debidamente reconocida por la ciencia hasta los años 90, tres años antes de fallecer, la actriz rehusó recoger el premio y solo comentó “Bueno, ya era hora”.
En cuanto a su carrera como actriz, siguió siendo una actriz de éxito, rodando películas con papeles casi siempre de mujer fatal hasta que se retiró en 1958.
Es su otro legado, el cinematográfico donde nos dejó películas como Sansón y Dalila, Noche en el alma, La extraña mujer, Argel, Cenizas de amor son algunas de las más de 30 películas que rodó.
Si no habéis tenido bastante con esto y queréis saber un poco más de la apasionante vida de esta científica, intrépida inventora y actriz os recomiendo el documental Bombshell: La historia de Hedy Lamarr donde la directora Alexandra Dean repara la injusticia histórica con esta gran mujer.
Ademas se acaba de hacer oficial el fichaje de Gal Gadot para dar vida a la mítica actriz e inventora en una miniserie.